Misiones controladas por malandros: las revelaciones del fotógrafo de Chávez y Maduro

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El fotógrafo que acompañó a Nicolás Maduro en su primera campaña aseguró que detrás de las grandes propagandas de las misiones y los planes sociales, solo vio mentiras y, si acaso, medias verdades. José Carlos Gómez es el hombre que contó cómo el chavismo quedó reducido a «show y negocio».

El el año 2006 José Carlos Gómez recibió el encargo de entrevistar a un indígena que contase en cámara la gran labor de inclusión que hacía el chavismo con su etnia. El resultado final gustó entre los responsables del mercadeo chavista y comenzó a recibir más encargos del régimen.

Gómez empezó a escalar en la industria publicitaria del chavismo, hasta convertirse en el fotógrafo electoral de Hugo Chávez.

Según publicó el portal ALnavío, el fotógrafo fue contratado por la agencia Contextus, propiedad de Mónica Ortigosa (casada con Alejandro Escarrá, sobrino de Hermann Escarrá). Gómez recibió el encargo de ser «los ojos de Chávez», durante la campaña electoral. Debía captar todo lo que el revolucionario veía. Ancianas llorando, madres con sus bebés, pobres arrodillados pidiendo trabajo o casa…

LA GRAN MISIÓN VIVIENDA VENEZUELA

Una de sus tareas consistió en fotografiar las viviendas construidas por el chavismo. Recibió un encargo de 25 proyectos habitacionales, pero solo pudo captar cuatro. “Algunas de las misiones estaban tomadas y controladas por malandros que decidían quién entraba y quién salía. Hasta cobraban peaje por pasar por allí”, explicó el fotógrafo.

Vio al hampa de cerca. En un edificio de la avenida Libertador de Caracas un habitante le robó el teléfono. También conoció la delincuencia dentro de Ciudad Belén (Guarenas). Pero su mayor descubrimiento fueron las mafias que se tejían alrededor de las misiones.

“Por un lado estaba el grupo de Rafael Ramírez y por el otro, los de Farruco Sesto. Pero lo que ninguno de ellos quería promocionar era otro plan social del chavismo que consistía en dar los materiales de construcción a los pobladores. Era el Frente Francisco de Miranda, pero ellos mismos lo ocultaban por una sencilla razón: allí no había un negocio tan lucrativo como en los planes. Por eso se construyeron tantas viviendas: porque era un negocio redondo”, relató.

A medida que iba haciendo fotos para el chavismo, José Carlos Gómez iba descubriendo la verdadera esencia de la revolución. Entonces detectó cómo la farsa también se montaba internamente. Convencían a su propia gente de que todo lo malo que pasaba nunca era culpa de Chávez.

EL SHOW DE LAS CAMPAÑAS

“Hasta la una de la madrugada, nadie sabía dónde sería la campaña el día siguiente. Supuestamente era para que los gobernadores y alcaldes chavistas no supiesen por dónde se aparecería Chávez. Así no tendrían tiempo de asfaltar las calles o hacer las obras a última hora que nunca hicieron porque se robaron el dinero”, aseguró.

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De esa manera el difunto quería hacer ver que siempre lo engañaban. Que nunca estaba enterado de la corrupción de su gente. Así popularizó la creencia de que «a Chávez lo engañaban». Pero su propio fotógrafo pudo darse cuenta fácilmente. “Era bastante obvio que estaba al tanto de todo, conocía y toleraba toda la corrupción”, añadió.

La farsa también pasaba por montar escenas «impactantes». En la primera campana de Nicolás Maduro dos mujeres se acercaron con franelas de Capriles Radonski. Y Maduro llegó para convercerlas -en pocos minutos- de que su revolución era mejor.

“Era un montaje barato, unas mentiras muy mal hechas. Ellos saben que nadie se las cree pero necesitan seguir manteniendo el show. Porque lo que les importa es seguir repartiéndose el negocio. Desde la campaña hasta la misión, lo único que importa es seguir con los contratos”, señaló el exfotógrafo presidencial.

MENTIRAS INTERNAS Y EXTERNAS

Los ministerios se han llenado de trabajadores que no asisten a sus puestos. Saben que son intocables gracias a la ley de inamovilidad laboral. El chavismo, consciente de su propia desaste, debe montar estructuras paralelas para sacar el trabajo. Cada ministro monta su propio equipo de confianza.

Esas estructuras afectan hasta la propia imagen de Maduro. ALnavío recuerda que la responsable de prensa presidencial es Teresa Maniglia. Teresa es familiar del almirante Orlando Maniglia, exembajador en Alemania. “Las fotos que hacen de Maduro son pésimas. Hasta le hacen fotografías en modo automático en las que el fotógrafo no decide nada. Si eso sucede con la imagen de Maduro, te puedes imaginar qué sucede de allí para abajo”, explicó Gómez.

En 2016 José Carlos decidió emigrar a Barcelona, España. Allí comenzó a trabajar para el consulado venezolano como community manager (gestor de las redes sociales). Él ganaba 900 euros, pero descubrió que nueve cónsules tenían sueldos de unos 6.000 euros mensuales. La mayor carga para el organismo son los salarios de los amigos y familiares de los jerarcas del chavismo.

Gómez aseguró que fue despedido por publicar un tuit sin la zona en reclamación. Posteriormente fue denunciado por traición a la patria. Porque desde la cuenta del consulado retuiteó una protesta contra Mario Isea, embajador de Maduro.

Ahora el profesional de la imagen sirve vinos en una bodega en Barcelona. José Gregorio Bracho, exembajador de Venezuela en Turquía, le confesó su deseo personal. Terminar su vida en España. Un deseo colectivo de los chavistas con poder.

“Aquí quieren venir a gastar su dinero. Aquí se sienten como en casa. Se sienten a salvo”, culminó José Carlos Gómez.

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