Shriners Children’s Hospital, el secreto que vale la pena revelar

Internacionales
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Por que de historias reales y que nos llenan el alma esta hecho el mundo, y este es el caso que a contaminación estaremos relatando.

Galveston es una isla perteneciente al estado de Texas, ubicada a menos de dos horas
de distancia de Houston una de las ciudades más importantes del estado. Galveston es
reconocida como una gran atracción turística durante el verano y al pensar en esta isla,
se le asocia inmediatamente con playa y diversión, sin embargo es desconocido para
muchos, que Galveston es la sede de uno de los hospitales pediátricos especializado
en quemaduras más destacados en los Estados Unidos y el mundo ,como lo es
Shriners Children’s Hospital. Y su historia al igual que la labor que ahí realizan son
fascinantes.
En 1959, en el Walter Reed Army Institute of Research, los líderes de Shriners of North
America y el Hospital Shriners para Niños Paralíticos, con la colaboración del Ejército,
la Marina y la Fuerza Aérea de EE. UU., reconocieron la necesidad de contar con un
centro dedicado al tratamiento de quemaduras severas para niños sobre todo después
de presenciar el peor accidente industrial en la historia de Estados Unidos, el desastre
en la ciudad de Texas en 1947, cuando la explosión del buque francés Grandcamp dejó
más de 581 fallecidos, mas de 3.500 heridos y pérdidas millonarias así.
Esto llevó a la apertura del primer hospital de Shriners para niños en Galveston en
1963 con el nombre de Shriners Burn Institute at John Sealy Hospital y en 1966 se
terminó de construir en un terreno contiguo a University of Texas Medical Branch.
Hoy en día el Hospital Shriners en Galveston es uno de los únicos cuatro centros
especializados en atención de quemaduras y brinda atención médica intensiva,
reconstructiva y de rehabilitación para niños con quemaduras y otras afecciones del
tejido blando. Gracias a la atención clínica, investigación y educación de vanguardia
ofrecidas en el hospital los pacientes con quemaduras en más del 90 por ciento de su
cuerpo pueden sobrevivir y vivir de manera plena y productiva.
El hospital de Shriners realiza más de 2.000 operaciones al año y atiende a más de 250
pacientes al año con una tasa de mortalidad muy baja. Muchos de los casos que llegan
al hospital son de víctimas infantiles de incidentes internacionales, como fueron las
víctimas de la explosión de una toma clandestina de combustible en México, las
victimas de quemaduras por la erupción del vocal en Guatemala y recientemente, el
niño venezolano, Miguel Ignacio Núñez víctima de una explosión ocasionada por una
fuga de gas en Panamá.
Pero ¿cómo llegan éstos pacientes al hospital? ¿Cómo es el proceso de admisión al
hospital? ¿ Como cubren los gastos que implican intervenciones quirúrgicas de tal
envergadura? Para aclarar estas interrogantes, Informe25 tuvo la oportunidad de
entrevistar al doctor Ramón Zapata Sirvent, brillante médico cirujano venezolano con
más 20 años de experiencia y especializado en cirugía plástica y reconstructiva, quien
por los últimos 3 años ha sido uno de los 3 médicos cirujanos que conforman el equipo
de cirugía reconstructiva en el hospital.
Lo primero es aclarar que Shriners Children’s Hospital en Galveston brinda atención
médica necesaria especializada en quemaduras a pacientes, independientemente de la
solvencia económica de la familia o de la posibilidad de pagar las cuentas relacionadas
con los tratamientos . Esto es posible gracias a la ayuda de fundaciones y gobiernos
además de donaciones, que trabajan de la mano del hospital.
En cuanto al traslado y cómo llegan los pacientes depende de la situación. En algunas
ocasiones el equipo de Shriners se traslada a los lugares para hacer una evaluación de
los hechos y determinar cuáles pacientes están en condiciones, lo suficientemente
estables para viajar, tal como hicieron el año pasado en Guatemala, contando con el
apoyo del ejercito americano para el traslado de los niños. En otros casos, trabajan
muy de cerca con gobiernos y fundaciones alrededor del mundo que les brindan apoyo
necesario en el país de origen.
Ahondando en el tema del protocolo a seguir con estos pacientes, en la primera etapa
del proceso, el doctor Zapata aclara que se realiza una evaluación, del porcentaje de
quemaduras, ya que en algunos casos no es acertado el porcentaje de quemaduras o
la profundidad de las mismas. Tomando en cuenta que hay quemaduras que tienden a
profundizarse. Zapata explica “que las quemaduras son el trauma más severo que
puede sufrir una persona”. No afectan sólo el tejido de la piel, que es el órgano más
extenso del ser humano, sino que las quemaduras también producen cambios
sistémicos importantes en una cantidad importante de órganos, incluyendo el corazón.
Por eso su tratamiento es muy complejo y la evaluación correcta juega un factor
importante.

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El doctor Zapata explica que el cuerpo se divide en porcentajes de 9%, para saber
exactamente la gravedad de quemaduras tiene un paciente. Un brazo representa un
9%, Una pierna es 18%, La parte del tórax y abdomen es 18%. La espalda completa es
18 % y la cabeza 9%. De acuerdo a las zonas quemadas se establece entonces el
porcentaje total de quemaduras en el cuerpo. Esta establecido que cada porcentaje, es
un día de hospitalización, pero centros especializados como éste han logrado
disminuirlo de un día a medio día. Por ejemplo, alguien con un 30% de quemaduras
pudiese pasar 15 días en cuidados intensivos en lugar de 30 días si están siendo
tratados en Shriners.
Una vez que ocurre esto se procede a determinar un plan basado en el tipo de
quemadura, profundidad y extensión. En base a ello se establece la gravedad del
paciente, con fundamento en la profundidad y la extensión. .Cualquier quemadura con
una extensión de más de 20% es considerada quemadura grave.
Después de determinar la gravedad de las lesiones del paciente, el primer paso que se
realiza es una escisión e injerto, se retira todo el tejido quemado y se va colocando piel
Los injertos se toman con equipo especial llamado dermatomo y se coloca una piel muy
fina en el área afectada. El doctor Zapata afirma que “la piel de donde se toma el injerto
se regenera en unos 7 a 10 días y posteriormente se hace una retoma de piel” para
otra intervención. En los niños se utilizan injertos del cuero cabelludo porque es una
zona que se regenera rápidamente.
Con pacientes que no tienen piel viable para toma existen otras opciones como lo es de
piel cochino,de cadáveres, pieles cultivadas o de compuestos sintéticos y biosinteticos.
El doctor Zapata recalca que en esta estampa inicial la hidratación es sumamente
importante. De acuerdo al porcentaje de quemaduras un paciente puede recibir 10-20
litros de líquidos en las primeras horas. Si no se administran estos líquidos el paciente
puede tener una insuficiencia renal y complicar su cuadro. También deben nutrirse de
manera temprana para evitar la pérdida de peso y mantenerse inmunológicamente
activos.
Una vez que los pacientes se recuperan y salen de la unidad de cuidados intensivos
son tratados por un cirujano plástico, el cirujano, puede intervenir tempranamente si
hay problemas en limitación de movilidad, para abrir la boca, para cerrar los ojos o
liberar el cuello. Zapata explica que “Los pacientes de quemadura requieren muchas
cirugías y debe garantizarse la seguridad para seguir operando” así que estas
operaciones son necesarias para que el paciente continúe con su tratamiento.
En promedio un paciente puede ir a quirófano 2 veces a la semana y bien sea para
limpieza o escisión e injerto, hasta que todas las áreas quemadas estén tratadas. Por
ejemplo, un paciente con un 60 % de quemaduras irá en promedio a quirófano 100
veces.

Una vez que se recuperan de esta fase, pueden regresar a sus países de origen. y
posteriormente empieza la fase de reconstrucción donde los pacientes cada seis
meses dependiendo del sitio donde vivan, regresan para continuar ya sea con
liberaciones e injertos, la realización de colgajos o tratamiento con láser que ayudan a
disminuir el grosor de la cicatrices, que puede ser limitantes a la hora de la movilización
de miembros.
Estas intervenciones pueden extenderse por 20 años. De hecho hay pacientes que
llegan cuando sufren de quemaduras muy jóvenes, en la infancia y regresan cada seis
meses por 20 años para realizar sus cirugías. Zapata explica que unos de los motivos
por los que es un proceso que dura prácticamente por casi toda la vida es porque la
piel que se coloca no es elástica, es decir, no crece con los niños y por lo tanto cada
cierto tiempo debe realizarse liberaciones e injertos que se adapten a los cambios del
cuerpo.
Cabe destacar que los médicos de Shriners, tienen entre sus responsabilidades,
controlar los pacientes, para lo cual se movilizan a diferentes localidades como por
ejemplo, en México: Chihuahua, San Luis Potosí, Monterrey y Guadalajara, en Panamá
y otros países. Sin embargo, para los países a los que no pueden asistir
presencialmente hacen uso de la telemedicina para el control de los pacientes hasta su
próxima visita.
El doctor Zapata explica que los cuidados posteriores son sumamente importantes, el
uso de mallas de compresión, férulas y ejercicios juegan un papel vital en la
recuperación de los pacientes.
Los cuidados en Shriners no son sólo físicos, ofrecen rehabilitación tanto fisioterapia
como terapia psicológica, programa de reinserción escolar para facilitar el retorno de
los niños al colegio, campamentos y otras actividades, con el único fin de darles todas
las herramientas para que sus pacientes puedan tomar de nuevo el control de sus
vidas y vivir plenamente.

La labor en pro de los niños que sufren de quemaduras, que con excelencia desarrolla
en Shriners Children’s Hospital es altamente calificada, así como merece una mención
especial la investigación y la enseñanza que imparten dentro y fuera del hospital.
Todo ello con el único fin de que cada uno de sus pacientes, pueda vivir una vida plena
y normal durante el resto de su vida. Shriners les brinda el apoyo que necesitan, que va
más allá de solo unas cirugías, abarca el ámbito psicológico y social y se traduce en
una esperanza de vida para los niños víctimas de quemaduras y más aún la
oportunidad de que puedan alcanzar sus sueños y metas. Por todo lo antes expresado,
labor de Shriners merece una mención especial en todos los medios.

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